Tomo prestado el título de estas líneas, del libro de un amigo. Rysard Kapuściński decía que para ser periodista hay que ser buena persona. Estoy seguro de que esto aplica también para quienes queremos jugar en serio a ser creadores literarios. Son muchos los ejemplos de quienes han continuado su camino con la palabra y con la humanidad. La palabra que registra la realidad y la palabra que la recrea. Se me vienen rapidito a la memoria el mismo Kapuściński, Gabriel García Márquez, Marguerite Duras, Ernest Hemingway, Svetlana Alexievich, Albert Camus, José Saramago, Laura Restrepo. La lista es muy larga. Menciono esto porque con timidez yo empecé mi diálogo con las palabras en el periodismo y también lo hice al escribir hermosos poemas infantiles dedicados a la mamá, que con florecitas coloreadas en tarjetas en cartulina le entregaba a la más orgullosa en el Día de la Madre. La verdad es que todas son las más orgullosas y cada hijo, edípico. Que vengan Freud, Jung y Laca...
Nunca se supo qué le pasó a Nohora Jordán de Elián, una madre de dos hijos que, al empezar la tarde de un caluroso día en el sur de Cali, Colombia, fue secuestrada con una amiga, por allá en el año 1984. Hace poco se conoció qué le pasó a Nydia Érica Bautista, secuestrada el 30 de agosto de 1987 en Bogotá. Militante del M-19, fue detenida, torturada y asesinada por uniformados del Ejército. Sus restos fueron recuperados mucho tiempo después y este año de 2026 su crimen fue catalogado como de lesa humanidad, esto es, que atenta contra la humanidad entera. Según la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), a fines del año pasado la cifra de detenidos-desaparecidos en Colombia era de 132.877, en una lista que encabeza Omaira Montoya Henao, detenida por la Policía en Barranquilla el 9 de septiembre de 1977. La desaparición forzada ha sido una brutal estrategia de guerra, generalizada en los países de la América total. No se sabe cuántas mujeres, hombres, n...