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Quijotadas. Emilia no quiere irse de El Buen Pastor

Era una puerta gris. Sin barrotes. No se veía nada hacia adentro e imaginé que desde allá debía ser igual el exterior. Esposada, miré por una rendija del camión en el que me llevaron. Sentí que caminaba por los aires. No me di cuenta siquiera de cuando me reseñaron, me untaron los dedos con tinta y luego los pusieron, como un sello, sobre un papel lleno de cuadritos. Así es con todas. Solo que cada una siente distinto. Una vez, una presa llegó cantando el Himno Nacional. Traía una boina tejida en lana, terciada al lado izquierdo. Miraba con dignidad espiritual, según me dijo luego. Supe que se llamaba Marta Sánchez, una guerrillera que había sido capturada en Nariño con otros combatientes. Hoy trabaja en televisión, yo la he visto en un programa que habla del amor. Formó parte del comité de recepción a las otras políticas que iban llegando, por allá en el 82. Hacían un corredor, como los de los matrimonios para que pasen los novios. Por ese corredor entró Roselia Marulanda, con la ...
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Quijotadas. El circo: que siga la función

Las graderías van siendo ocupadas por personas que sonríen como si las comisuras alargadas de la boca formaran parte de la puesta en escena. Los adultos lo hacen cuando recuerdan la primera vez que fueron llevados a un circo y los niños porque se han contagiado con las historias plenas de magia que les han contado.  Hay quienes llevan en sus manos cajas incapaces de contener todas las crispetas que se riegan por el suelo y esparcen su aroma bajo la carpa. Niños y niñas se antojan de exhibir ringletes luminosos. Otros seguramente comprarán narices rojas para imitar a los payasos. Aunque en este circo los payasos no llevan esas narices, seguro porque dificultan el paso del aire para llenar los pulmones y proyectar hasta las graderías las voces que función tras función repiten los chistes como si fuera la primera vez que los dicen. Supongo que improvisan, claro.  Una función cada noche, entre semana. Dos funciones, una vespertina y otra nocturna, los sábados, domingos y festivo...

Quijotadas. La última versión, de Óscar Godoy Barbosa

  “Una buena periodista no pierde de vista que toda información tiene dos caras”, dice Óscar Godoy Barbosa en la página 53 de su novela La última versión. No es una afirmación sino un cuestionamiento, pues el autor es periodista y en el texto consulta todas las versiones, todas las fuentes e, incluso, les da voz a todas. Siempre he creído que eso de la objetividad es la primera mentira de la profesión, pues un periodista humano siente y no puede negarse a hacerlo. Por ejemplo, frente a un triunfo deportivo, frente a una medida autoritaria de un gobierno, frente a una obra de arte que le llega al alma, frente a una violación de los derechos humanos… Y sobre una violación de los derechos humanos, en este caso un secuestro, Óscar Godoy Barbosa escribe La última versión , novela en la que combina su propia experiencia de currinche, esto es, de aprendiz de periodista y aprendiz de escritor. Con cinco novelas anteriores, y como profesor de literatura, cualquiera podría afirmar que es ya...

Quijotadas. Fuegos

  A Felipe Sandoval Correa  Hace frío. Mucho. Enciendo la chimenea que había permanecido apagada durante los dos últimos meses. Leña hay de sobra, recuperada de la estructura de un viejo escritorio de cajones rayados y oloroso a memoria vegetal, destrozado a martillazos, como si se tratara de una demolición con una almádena. Hay trozos de varios tamaños, que nutren las llamas tímidas. Chisporrotean y truenan. Las lenguas de fuego cabalgan. El humo se compacta en el buitrón y asciende tras aceptar feliz la invitación que le hace el domo del espacio sin nubes, adornado por la misma luna que hace cuatrocientos años iluminó la senda de un hombre algo mayor y delgado hasta el cansancio, y de otro más joven e iletrado que no paraba de plantear maravillosas y sabias disertaciones sobre lo divino y lo humano. Pese a su nula experiencia en asuntos de lo que hoy llaman administración pública, estoy seguro de que habría sido un excelente gobernador de una isla. Volvamos a esta noch...

Quijotadas. El universo de la creación literaria

  Tomo prestado el título de estas líneas, del libro de un amigo. Rysard Kapuściński decía que para ser periodista hay que ser buena persona. Estoy seguro de que esto aplica también para quienes queremos jugar en serio a ser creadores literarios. Son muchos los ejemplos de quienes han continuado su camino con la palabra y con la humanidad. La palabra que registra la realidad y la palabra que la recrea. Se me vienen rapidito a la memoria el mismo Kapuściński, Gabriel García Márquez, Marguerite Duras, Ernest Hemingway, Svetlana Alexievich, Albert Camus, José Saramago, Laura Restrepo. La lista es muy larga. Menciono esto porque con timidez yo empecé mi diálogo con las palabras en el periodismo y también lo hice al escribir hermosos poemas infantiles dedicados a la mamá, que con florecitas coloreadas en tarjetas en cartulina le entregaba a la más orgullosa en el Día de la Madre. La verdad es que todas son las más orgullosas y cada hijo, edípico. Que vengan Freud, Jung y Laca...

Quijotadas. En Argentina. Taty Almeida: “Las locas seguimos de pie”

  Nunca se supo qué le pasó a Nohora Jordán de Elián, una madre de dos hijos que, al empezar la tarde de un caluroso día en el sur de Cali, Colombia, fue secuestrada con una amiga, por allá en el año 1984. Hace poco se conoció qué le pasó a Nydia Érica Bautista, secuestrada el 30 de agosto de 1987 en Bogotá. Militante del M-19, fue detenida, torturada y asesinada por uniformados del Ejército. Sus restos fueron recuperados mucho tiempo después y este año de 2026 su crimen fue catalogado como de lesa humanidad, esto es, que atenta contra la humanidad entera. Según la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), a fines del año pasado la cifra de detenidos-desaparecidos en Colombia era de 132.877, en una lista que encabeza Omaira Montoya Henao, detenida por la Policía en Barranquilla el 9 de septiembre de 1977. La desaparición forzada ha sido una brutal estrategia de guerra, generalizada en los países de la América total. No se sabe cuántas mujeres, hombres, n...

Quijotadas. Colores de supervivencia

Comparto dos cuentos - Dioses y La diosa de San Agustín - que forman parte del libro Colores de supervivencia , que eLibros editorial acaba de publicar en edición electrónica. Dioses Habían surgido de la lejana línea redondeada del horizonte. Eran tres naves gigantescas, como nunca habíamos visto ni presentido siquiera. La más grande, si acaso pudiera existir alguna, venía adelante. De ella se desprendieron canoas, como las nuestras, pero en su interior venían ellos. Los dejamos acercarse, los dejamos pisar la arena blanda, húmeda. Sí, debían ser ellos. Teníamos que acicalarnos para recibirlos, habíamos esperado demasiado el momento de su llegada. Transcurrió una luna, antes de acercarnos. Parecieron sorprenderse, de seguro estábamos dándoles una mala impresión, pues mientras nosotros lucíamos con orgullo los cuerpos que nos había dado la naturaleza, pesadas telas y gruesas corazas, como para la guerra, cubrían los suyos. También tenían cuerpos. El sol, que seguía caminando sobre s...