Era una puerta gris. Sin barrotes. No se veía nada hacia adentro e imaginé que desde allá debía ser igual el exterior. Esposada, miré por una rendija del camión en el que me llevaron. Sentí que caminaba por los aires. No me di cuenta siquiera de cuando me reseñaron, me untaron los dedos con tinta y luego los pusieron, como un sello, sobre un papel lleno de cuadritos. Así es con todas. Solo que cada una siente distinto. Una vez, una presa llegó cantando el Himno Nacional. Traía una boina tejida en lana, terciada al lado izquierdo. Miraba con dignidad espiritual, según me dijo luego. Supe que se llamaba Marta Sánchez, una guerrillera que había sido capturada en Nariño con otros combatientes. Hoy trabaja en televisión, yo la he visto en un programa que habla del amor. Formó parte del comité de recepción a las otras políticas que iban llegando, por allá en el 82. Hacían un corredor, como los de los matrimonios para que pasen los novios. Por ese corredor entró Roselia Marulanda, con la ...
Las graderías van siendo ocupadas por personas que sonríen como si las comisuras alargadas de la boca formaran parte de la puesta en escena. Los adultos lo hacen cuando recuerdan la primera vez que fueron llevados a un circo y los niños porque se han contagiado con las historias plenas de magia que les han contado. Hay quienes llevan en sus manos cajas incapaces de contener todas las crispetas que se riegan por el suelo y esparcen su aroma bajo la carpa. Niños y niñas se antojan de exhibir ringletes luminosos. Otros seguramente comprarán narices rojas para imitar a los payasos. Aunque en este circo los payasos no llevan esas narices, seguro porque dificultan el paso del aire para llenar los pulmones y proyectar hasta las graderías las voces que función tras función repiten los chistes como si fuera la primera vez que los dicen. Supongo que improvisan, claro. Una función cada noche, entre semana. Dos funciones, una vespertina y otra nocturna, los sábados, domingos y festivo...