Rosario Charo Ramírez, poeta y antropóloga mexicana que visitó Colombia hace una semana acompañada por la también poeta y arquitecta Jacinta Ceballos, orgullosa y generosa me obsequió el libro de su hija. El prestigio de las damas locas y los niños solitarios es el ejemplar de Athena Fénix, la hija de Rosario. Productora, tarotista, editora, locutora y poeta nacida en Morelos en 1982, le agregó a su nombre el Fénix, porque su casa fue reducida a cenizas y permanecieron como testimonios informes algunos vidrios derretidos. De sus libros, sobrevivió el recuerdo. Ah, y permanece la decisión de seguir platicando consigo misma y con las eventuales personas que la leyeran. Para esas pláticas, ha publicado cuentos y poemas. El más reciente libro es el que acaba de llegar a mis ojos. Me atraparon versos como: Has muerto y volviste con los que antes no vaciaste Has vuelto ...
A los topos mexicanos, con toda la gratitud Es muy probable que este sea el último cuento que escriba. Y, como muchos otros, tal vez nadie lo lea. Es también una crónica, un testimonio personal. De modo que, como soy el escritor y el lector al mismo tiempo, he cumplido el objetivo. Puede ser, incluso, una terapia para tratar de embolatar el tiempo durante el que permanezco cautivo entre las paredes húmedas de lo que fue un baño, algunas de cuyas baldosas se han desprendido y forman montículos que con los pies descalzos he ido empujando de a poco, en realidad no estoy seguro de en cuánto tiempo ni hasta dónde, pues el espacio es bastante reducido. Apenas quepo yo. Los he corrido para poder estirar las piernas, los brazos, mover el cuello. No me puedo poner de pie, a duras penas me muevo en cuclillas. Pero algo es algo. El primer día, además de las baldosas, cayó una buena cantidad de agua en lo que era el espacio de la ducha. Con una toalla y baldosas despren...