“En lo más profundo del invierno aprendí al fin que
había en mí un invencible verano”.
Albert Camus
Cuando
en 1982 empecé a escribir la novela Crimen no misterioso, Liliana Rivera
Garza tenía apenas doce años de edad. Iba a estudiar, nadaba en albercas
mexicanas, tenía todos los sueños del mundo por delante.
Mi
novela está basada en el feminicidio de una estilista pereirana de nombre Yolanda,
vecina mía en Cali, a manos de su novio, un tipo que lo único que tenía en su
vida era la fuerza bruta y un revólver Smith & Wesson Magnum.
Durante
todo este tiempo dilaté la escritura, y en esa dilación surgieron cuatro
novelas. Pero este año resolví retomar la historia de Yolanda, que enriquecí
con una visita al edificio de cuatro pisos donde ocurrió el crimen, en el
barrio San Fernando.
A
mediados de este año, llegó a mis manos la novela El invencible verano de
Liliana, escrita por Cristina Rivera Garza, treinta años después del
asesinato de su hermana, estudiante de arquitectura, a manos de su exnovio
Ángel González Ramos, un tipo que lo único que tenía en su vida era la fuerza
bruta y una almohada con la que asfixió a su víctima, en la madrugada del 16 de
julio de 1990, en Ciudad de México.
Es una
novela impecable. Fruto del amor de Cristina, de su padre Antonio Rivera Peña y
de su madre Ilda Garza Bermea, de los jóvenes que se enamoraron de Liliana, de
la cantidad de compañeros estudiantes y profesores de la universidad que
todavía la admiran. Fruto también del trabajo incesante de revisar las cartas y
esquelas y dibujos y fotos de ella. De entrevistar a quienes acabo de enumerar,
con y sin nombres. De recorrer juzgados y procuradurías y todo aquello que
Franz Kafka ya había retratado, para rescatar los expedientes del asesinato. De
recortes de prensa. De recuerdos vivos.
Con
disciplina de investigación y precisión periodística, en las páginas del libro
es reconstruida a muchas voces la vida de Liliana. Habla hasta la misma Liliana,
a través de sus cartas. Quien lee las 302 páginas del libro publicado por
Random House termina admirando y queriendo a esa chamaca. Y aunque desde el
principio se conoce el desenlace, renglón tras renglón se espera que lo de la
muerte sea parte de la ficción literaria, que ella se salva y que es hoy una
feliz arquitecta.
La voz
de Cristina, con sonrisas y con lágrimas, evidencia ese amor por su única hermana,
“mi hermana preferida”, como se decían. Cuenta las complicidades. Cuenta la
rabia, la impotencia, las culpas injustas e innecesarias de los porqués no se
hizo nada para suponer que algo tan espantoso podía suceder. Cuenta los vacíos
en el alma. Cuenta los recuerdos rescatados de cajas de cartón que habían sido
empacados en medio de la tristeza reciente.
Cristina
cuenta, también, la vida misma, los planes y dudas y anhelos de una adolescente
que se convierte en mujer y precisamente por ser mujer es asesinada en un país
patriarcal, como lo es México, como también lo es Colombia.
En el
caso de Liliana, se sabe el nombre del autor del feminicidio, un delito que fue
tipificado en México el 14 de junio de 2012. Desde entonces, la escandalosa
cifra es de entre 700 y 1.000 casos anuales. En el caso de Yolanda, mi memoria
selectiva me hace olvidar algunos nombres que detesto, como el del autor del
feminicidio, un crimen que fue tipificado en Colombia el 6 de julio de 2015, en
la que se conoce como Ley Rosa Elvira Cely. Desde entonces, la escandalosa
cifra es de entre 500 y 600 casos anuales en Colombia. Estadísticas que alarman,
pero que también deshumanizan.
Sin
detalles morbosos, sin caer en el absurdo de describir el horror, sin hacer
suposiciones obvias, sin lamentaciones ni conmiseraciones. Con todo el respeto.
Y todo el amor, ya lo dije. Así, Cristina Rivera Garza nos presenta a su
hermanita Liliana, quien dejó de ser una más en la lista de víctimas de la
violencia de los machos, y se proyecta al hoy y al mañana. Como afirma la
autora, el libro “es para celebrar su paso por la tierra y para decirle que,
claro que sí, lo vamos a tirar. Al patriarcado lo vamos a tirar”.
Gracias,
Cristina. Gracias, Liliana. Gracias, Yolanda.
La
autora
Escritora,
traductora, crítica mexicana. Profesora distinguida y fundadora del doctorado
en Escritura Creativa en Español, en la Universidad de Houston, Estados Unidos.
Sus
más destacadas publicaciones son:
Grieving. Dispatches from a Wonded Country –Textos de
un país herido– (2020)
El
invencible verano de Liliana (2021)



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