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Mostrando las entradas de enero, 2026

Quijotadas. Colores de supervivencia

Comparto dos cuentos - Dioses y La diosa de San Agustín - que forman parte del libro Colores de supervivencia , que eLibros editorial acaba de publicar en edición electrónica. Dioses Habían surgido de la lejana línea redondeada del horizonte. Eran tres naves gigantescas, como nunca habíamos visto ni presentido siquiera. La más grande, si acaso pudiera existir alguna, venía adelante. De ella se desprendieron canoas, como las nuestras, pero en su interior venían ellos. Los dejamos acercarse, los dejamos pisar la arena blanda, húmeda. Sí, debían ser ellos. Teníamos que acicalarnos para recibirlos, habíamos esperado demasiado el momento de su llegada. Transcurrió una luna, antes de acercarnos. Parecieron sorprenderse, de seguro estábamos dándoles una mala impresión, pues mientras nosotros lucíamos con orgullo los cuerpos que nos había dado la naturaleza, pesadas telas y gruesas corazas, como para la guerra, cubrían los suyos. También tenían cuerpos. El sol, que seguía caminando sobre s...
  Durante la tregua entre el M-19 y el Gobierno en agosto de 1984, el periodista, poeta y abogado Álvaro Burgos Palacios entrevistó a Carlos Pizarro Leongómez, tercer comandante del grupo guerrillero que se había acantonado en un paraje del norte caucano para, desde allí, lanzar sus propuestas de paz. En la entrevista, Pizarro contó un poco de su vida y reveló sus sueños, dentro de los que estaba morir tranquilo frente al mar Caribe, rodeado de sus mujeres: Margoth, la mamá; Laura, la compañera, y María José y María del Mar, las hijas. Jorge Arturo Sanclemente, subdirector del periódico El País , de Cali, argumentó que la entrevista/crónica era apologética e impidió su publicación. De primera mano leí el original y confirmé que de propagandística no tenía nada. Nada. Era humana. Y lo humano es lo más político que hay. Por eso la censura. Unos años después, cuando pude regresar a Cali y me encontré con Álvaro Burgos en su apartamento al pie del Cerro de las Tres cruces, le pregu...

Quijotadas. Tener hijos en Palestina

6 de enero, Día Mundial de los Huérfanos de la guerra  “Bienvenido, Habibi querido”, dijo el padre, por cuyas mejillas empolvadas se deslizaron lágrimas. Con delicadeza puso el cuerpecito del bebé en el pecho de la madre adolorida, quien también lloraba de alegría optimista. De una bolsita sellada que por si acaso le habían dado días antes en el hospital Al Aqsa de Deir Al-Balah, en el centro de Gaza, extrajo unas tijeras con las que cortó el cordón umbilical y con un tira de algodón limpió la herida del niño que no necesitó la palmadita en las nalgas, porque a doscientos metros explotó una bomba que lo asustó y lo obligó a reaccionar y respirar el aire enrarecido por el olor a pólvora.  Esa fue su llegada al mundo. El niño no sabía que había un genocidio del que sus padres todavía sobrevivían. Sin embargo, ya había memoria en su cerebrito, pues durante ocho meses y a través de la piel del vientre materno había escuchado muchas e incontables explosiones, gritos de auxilio, sir...