Ir al contenido principal

Quijotadas. Al margen de una poeta samaria


A una poeta, si se la conoce, se la conoce dos veces. A María Teresa Escobar De Andreis, Mary, la conocí hace un mes en Santa Marta, a donde fui a decirle adiós a Pompo, un amigo mutuo, muerto cuando les cumplió a los sueños que él no pudo alcanzar. Pero ese es otro cuento. U otro poema.
La segunda vez que conocí a María Teresa Escobar De Andreis fue hace una semana, a través del poemario Al margen, publicado casi sin que ella se diera cuenta, pues no le gustan esas vainas de la fama, las entrevistas, las fotos, las reseñas, la demanda de tiempo para atender periodistas y amigos. Aunque a los últimos sí los recibe con grande afecto, pues, como el también caribeño Gabriel García Márquez, ella escribe para que los amigos la quieran más. Y para quererse a sí misma. O para dejar plasmado en palabras sobre papel lo que quiere, lo que teme, lo que anhela.
A María Teresa Escobar De Andreis se la puede conocer dos veces, porque ella nació dos veces. Es que ya murió una vez, en un accidente de tránsito, que sería redundante calificar de absurdo, pues todos lo son.

Yo ya morí una vez
Nada más valioso
que una mujer anterior
y una lenta convalecencia
para quien creyó morir un día:
14 de marzo de 1994.
Cuando las alas de la muerte
nos han rozado
lo que parecía importante
ya no lo es. Se empieza a ver.
La vida se muestra al desnudo. 
El vestido que nos cubría
se cuartea dejando ver esa otra
que escondía nuestro rostro,
esa que el evangelio no quiere que seamos,
la misma que la religión intenta eliminar.
Desde entonces amé en verdad
a ese ser primario, resucitado, 
a esa otra verdadera
que acabó de nacer en mí.

Renació. Ama a José, a quien describe como "el mejor hombre del mundo". Él también la ama. Y amarla es su forma de escribir.
Al frente de su casa hay un templo con nombre de santa, y cada semana pasa sin mirarlo, camino al mar, a donde va a revitalizarse los domingos, religiosamente.

El mar, el mar, el mar
Dios que enseña los dientes y
a mordisquear el placer sin remordimiento,
a acariciar la piel del sol
sin la presión colérica de una larga culpa
que nos oprima,
a consumir sin medida ni aspavientos
el vicio de aspirar y beber
con lengua, boca y voluntad
los benditos y pecaminosos pensamientos
que provienen de la razón y de la sinrazón
y de los latidos que nos impulsan.
Bienpensados sean los sentimientos
que empujan los sentidos a elevarse
sin tener que pedir perdón.

Son 74 poemas los que componen el libro Al margen, que será lanzado oficialmente el 13 de septiembre en el auditorio Madre Margoth Dávila del Claustro San Juan Nepomuceno, en su natal Santa Marta. De modo que me adelanto a la fecha, sin permiso de María Teresa Escobar De Andreis, como a ella no le pidieron permiso María Margarita  Delgado Campo y Rosalba Rodríguez De la Sierra Escobar para publicar el libro, en una bella presentación de Ediciones Exilio.
En algunos casos, los títulos, como siempre, nos orientan a los lectores y, en otros, forman parte de los poemas, como un verso más, inseparable, rítmico, contundente. Se escribe a sí misma y nos escribe a los amigos que charlamos al frente de su casa en bancas de madera, a los pintores, a los poetas, a los escultores. Y nos dice, en singular: "gózate cada obra con exceso y abuso./ Procura no decepcionar mis poemas".
Y se lo dice a sí misma:

¿Admiración o terror?
Odian o aman lo que escribo
No lo sé
Leen con pasión o con lágrimas
Tampoco lo sé
Me creen loca o lúcida
No tengo ni idea
Lo único que sé y estoy segura
es que es una mujer
pobremente rica
que cuando escribe
no lo hace por la sangre, por el cuerpo
o por la cabeza de un Cristo.
Decidida, no osa decir nada igual a las demás,
pero la voz que dibuja sus poemas
es el pálido rostro de muchas mujeres.

Escribe todos los días, guarda en papeles, en cuadernos, en una red social, sin esperar comentarios. Le importan un bledo. Pero sí se explica que "quizá mi mayor pena sería perder para siempre la palabra". Que siga escribiendo María Teresa Escobar De Andreis, a quien ahora, y en tan poco tiempo y tan pocas páginas, conozco un poco más. Es que, como pontifica desde la espuma de una ola, "el poeta es el único que sabe decir verdades".


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Quijotadas. El guerrillero más feliz del mundo ha muerto

Por Javier Correa Correa  Se necesitaron treinta y tres años para que el guerrillero más feliz del mundo muriera. Para que un científico con el cerebro compartimentado develara el secreto mejor guardado e identificara ese montón de huesos como los que alguna vez soportaron con alegría el cuerpo de Alfonso Jacquin, Aldo .  Hoy, tal vez, sus hermanas puedan dormir en paz, la paz que para este país no encontró él. La paz que fue traicionada y que lo impulsó a juzgar al gobierno y a los militares y a la justicia y a los indolentes colombianos. Alfonso Jacquin, quien creyó que iba a sobrevivir a la guerra y que iba a ser un gobernante ético y osado, el mismo que se reía a carcajadas y con su acento caribe estaba seguro de que sería capaz de convencer al mundo de la justeza de su causa, ha muerto. Entró y salió vivo del Palacio de Justicia, en noviembre de 1985, y desde entonces nadie volvió a escuchar su voz ni a ver sus ojos pícaros ni a admirar su sonrisa perfecta. Sus ama...

Quijotadas. En Argentina. Taty Almeida: “Las locas seguimos de pie”

  Nunca se supo qué le pasó a Nohora Jordán de Elián, una madre de dos hijos que, al empezar la tarde de un caluroso día en el sur de Cali, Colombia, fue secuestrada con una amiga, por allá en el año 1984. Hace poco se conoció qué le pasó a Nydia Érica Bautista, secuestrada el 30 de agosto de 1987 en Bogotá. Militante del M-19, fue detenida, torturada y asesinada por uniformados del Ejército. Sus restos fueron recuperados mucho tiempo después y este año de 2026 su crimen fue catalogado como de lesa humanidad, esto es, que atenta contra la humanidad entera. Según la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), a fines del año pasado la cifra de detenidos-desaparecidos en Colombia era de 132.877, en una lista que encabeza Omaira Montoya Henao, detenida por la Policía en Barranquilla el 9 de septiembre de 1977. La desaparición forzada ha sido una brutal estrategia de guerra, generalizada en los países de la América total. No se sabe cuántas mujeres, hombres, n...

Quijotadas. Los pensamientos míos propios

  “Siento la humedad serena de sus lágrimas caer por la cara de mi ama que ya no es”. Esa contundente frase pudo haber sido pensada y dicha por Jonatás, así, sin apellido, la esclava que dejó de serlo y obligada se unió a la gesta independentista de este territorio que hoy ocupan seis países: Colombia, Bolivia, Ecuador, Panamá, Perú, Venezuela. La frase en realidad fue escrita por la novelista Alejandra Jaramillo Morales, quien asesorada por un montón de gente reconstruye en ciento noventa y dos páginas las vidas de la patriota americana Manuela S áenz, y de Jonatás, que cuando era niña fue comprada a mitad de precio en un mercado negrero de Quito por Simón Sáenz, el padre de Manuela, para que le sirviera en todo, para eso eran las esclavas. La vida da muchas vueltas y Jonatás resultó convertida en amiga de Manuelita, en espía de los criollos durante la guerra por la Independencia de este continente, en celestina de su ama, en cuidadora de quien la necesitara, en actriz vestida...