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Quijotadas. La matriz ®

El pavimento gris, húmedo, condensaba el frío y lo relanzaba contra la ciudad en la noche que tres horas antes había empezado. Las manos se guarecían. Las pocas caras transeúntes miraban hacia abajo, abandonadas a la resignación. Las bombillas de las casas proyectaban pálidos rayos de luz sobre los andenes deshabitados. En los antejardines, las flores dormían. Y una anciana, despojada de ropas y de conciencia, tiritaba. La vi de pronto. Macilenta, convertida en feto setenta años después. Inocente, desemparada. La piel fofa. Me acerqué lento. Cauteloso. Mis manos dejaron vacíos los bolsillos del pantalón y quisieron palpar. Cabellos largos, cenicientos y desordenados, cubrían el rostro. Nadie, absolutamente nadie, sólo yo, la había encontrado. Tras los vidrios de la ventana se escuchaban las voces con los últimos comentarios de la jornada. Se deseaban felices sueños. Ninguna música servía de atenuante. Miré en derredor, en busca de un auxilio. Transcurrieron ínfimos instantes eterno...

Quijotadas. Ácido úrico

Javier Correa Correa Maldita la hora en que me vine a tomar esa cerveza. Ahora, aquí, en este nudo del tráfico que me tiene parado desde hace cuarenta y siete minutos y yo con la vejiga que se revienta. No fue sino una sola cerveza pero parece que hubieran sido cinco. El dedo gordo del pie izquierdo me duele, por aquello del ácido úrico: cada vez que aguanto las ganas de orinar me sucede. Sacudo el pie dentro del zapato, lo apoyo en el pedal del embrague y el dolor disminuye un segundo, tal vez tres. Pero vuelve. Ahora es la frente que me suda y debo secarme con la manga de la camisa, sin importarme la cara de la mujer del carro vecino, quien repite el mismo cassette infantil para tratar de distraer a su hija de tres años —yo escucho boleros—. Creo que es su hija porque hasta el peinado es igual. Les sonrío y la chiquita me hace un guiño a través del vidrio de la ventanilla lleno de babas. Estoy que me reviento. Un cretino hace sonar la bocina de su camioneta. Por fin parece que el...

Javier Correa Correa

Soy escritor y periodista  colombiano , nacido en  Barranquilla , Colombia, el 19 de mayo de 1959. Hijo de Luis Correa Hoyos y Amparo Correa Restrepo. Soy padre de María José, Pablo y Juanita, y abuelo de Laura, Joaquim y Milana. Desde 1981 ejerzo el periodismo y desde entonces he trabajado también en la creación literaria y la docencia universitaria. Autor de aproximadamente 50 cuentos, he obtenido mención de honor en el Concurso de Cuento “Prensa Nueva” (1996), con  El hijo ; el segundo premio en el Concurso Nacional de Cuento Breve “Ciudad de Samaná” (1997), con  Ácido úrico ; el Primer Premio en el Concurso Radial de Cuento Breve (septiembre de 2003), con  Sintonía , y el primer premio en el concurso de cuento corto convocado por Libros y Letras y Revista GO, con  La matriz  (mayo de 2008). Fui preseleccionado al otorgamiento de Becas del Ministerio de Cultura en la modalidad de novela con el proyecto  La mujer de los condenados , (2000),...